Este mural nace como una búsqueda por representar identidad, territorio y memoria a través del arte urbano. Desde el primer boceto, la intención fue construir una imagen que dialogue con el entorno, con su historia y con las personas que lo habitan.
La obra está ubicada en el barrio Juan Pablo II, zona sur de la ciudad de Salta Capital, en el block 14, formando parte del paisaje cotidiano del barrio y sumándose a su identidad visual.
La figura central está inspirada en la cultura andina y en las raíces del norte argentino: los colores, los textiles, las flores y los gestos remiten a una herencia viva, que sigue presente en lo cotidiano. No se trata solo de una imagen decorativa, sino de un retrato simbólico que busca poner en valor aquello que muchas veces pasa desapercibido.
El proceso comenzó con una etapa de investigación, bocetos y pruebas de color, donde se fueron definiendo formas, paletas y sentidos. Cada decisión fue pensada en relación al espacio: la altura del muro, la luz natural, el tránsito del barrio y la manera en que la obra iba a convivir con su entorno.
La realización del mural se llevó a cabo a lo largo de nueve días de trabajo continuo, finalizando el 31 de diciembre de 2025. Durante ese tiempo, la obra se fue transformando día a día, creciendo en tamaño, en fuerza y en significado.
Pintar en el espacio público implica adaptarse al clima, al tiempo, a los imprevistos y también a los encuentros. Vecinos, transeúntes y curiosos se acercaron, preguntaron, opinaron y compartieron miradas, haciendo que el proceso se volviera colectivo y enriquecedor.
Trabajar en gran formato siempre es un desafío físico, técnico y emocional. Cada jornada implicó planificación, esfuerzo y constancia, pero también momentos de disfrute, aprendizaje y conexión con el territorio.
"Este mural forma parte del Plan de Murales impulsado por la Municipalidad de Salta Capital, al cual agradezco especialmente por seguir apostando al arte en el espacio público como herramienta de transformación social y cultural." -Rodrigo Cartes
Agradecimientos especiales a Martín Córdoba, Violeta Barrabino y al intendente Emiliano Durand, por el acompañamiento, la gestión y el apoyo para que este proyecto pudiera concretarse.
Esta obra busca ser un aporte al paisaje urbano, transformando un muro en un punto de encuentro, reflexión y belleza. Creo profundamente en el arte como herramienta para generar identidad, diálogo y pertenencia, y este proyecto es una muestra de ese compromiso.
"A partir de ahora, este mural deja de ser solo mío.
Pasa a ser de quienes lo miran, lo interpretan y lo sienten a su manera.
Cada persona le dará su propio significado, su propia historia y su propia emoción.
Ahí es donde la obra realmente empieza a vivir. "
¿Querés llevar un mural a tu espacio o comunidad?